Las asociaciones reclaman "más ayudas" para las personas con necesidades especiales de Ibiza
Greco confiesa sentirse “bastante preocupada, al estar la asociación inmersa en unas negociaciones muy delicadas en las que peligra la continuidad de algunos de los servicios, como el de las viviendas supervisadas”. Este servicio, que el Govern balear concertó con la misma asociación en 2019, se encuentra “en el momento más crítico”. El “elevado coste de la vivienda en la isla” es el principal motivo de la difícil situación que vive Apfem, que el pasado 9 de junio celebró su treinta aniversario en el Centro Cultural de Jesús. Aunque “es un problema que se ve venir desde hace unos años, nunca antes había sido tan grave”.
La crisis de vivienda se traduce en la “falta de personal y especialistas”. “Cuando acaba la temporada turística, [los trabajadores] se van en estampida de aquí”, lamenta la gerente de Apfem, que agrega: “Queremos un mayor apoyo del Consell y que se tome con mayor seriedad la labor que realizamos”.
Por su parte, la psicóloga y coordinadora de AIF, Mar Ferre, afirma que “toda ayuda [en referencia a ‘Juntos somos capaces - Junts ho podem fer’] es bienvenida”. Eso sí, considera que “la mayoría de las empresas de Ibiza todavía no están plenamente sensibilizadas con la situación de los usuarios de la asociación”. “Deberían tener más en consideración sus necesidades y garantizar buenas condiciones, ya que son neurodivergentes, es decir, sus cerebros funcionan de manera diferente”, señala.
Parte del funcionamiento de AIF depende de las subvenciones públicas, aunque esto resulta insuficiente: “Siempre necesitamos más apoyo. Hay más de 100 adultos en la asociación y cada vez somos más; como consecuencia, constantemente necesitamos más recursos”.
“No son un problema o freno para la empresa”
De manera similar a Ferre opina el presidente de Aspanadif, José Luis Jofré: “Aunque hemos mejorado en muchos aspectos, todavía faltan empresarios con una mentalidad más flexible respecto al mundo laboral, pensar en todo lo que puede aportar la persona y no contemplarla como un problema o freno para la empresa. Nos hemos encontrado con educadoras sociales, por ejemplo, con conductas inadmisibles hacia compañeros o usuarios, con actitudes laborales deplorables. Todas estas actitudes y mentalidades tan retorcidas no las solemos encontrar en personas con discapacidad; ellos suelen ser más puros y transparentes”.
El problema de la vivienda y de la falta de trabajadores no es algo exclusivo de las asociaciones locales que luchan por los derechos de personas con discapacidad intelectual, problemas de salud mental o neurodivergencias. Según explica el gestor de la Fehif, Manuel Sendino, “aunque esta temporada turística ha sido buena, una de las principales preocupaciones del sector es, desde hace unos años, encontrar personal, ya que el precio de vivir aquí es demasiado elevado”.
En cuanto a 'Juntos somos capaces – Junts ho podem fer', durante la firma del convenio, Alfonso Rojo, presidente de Pimeef, afirma: "Trabajamos para que todo el mundo, independientemente de sus capacidades diversas, pueda desarrollar su talento y un proyecto de vida pleno”.
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